El camino de la vida no es siempre fácil, somos amenazados muchas veces incluso desde temprana edad. Cosas suceden y aunque ni siquiera somos merecedores tenemos que vivir con estos recuerdos el resto de nuestras vidas. Nadie a quien culpar si no a si mismo, No soy alguien especial solo cargo en mi espalda recuerdos que me frenan muchas veces a amar. El dolor y la alegría siempre son la esencia permanente de la vida y aunque en mi infancia la tristeza marco fuertemente logré luchar contra mis fantasmas. Soy ahora una mujer fuerte que vive feliz y agradecida con todo lo que tiene.